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LA UNIVERSIDAD DEBE ANDAR EN EL CAMINO CÁLIDO DE LA EMULACIÓN Y NO DE LA FRÍA COMPETENCIA PDF Imprimir E-Mail
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Farallones, Agosto 02 de 2010

Por Athemay Sterling,
Presidente Tribunal Disciplinario Universidad Santiago de Cali
Director Grupo de Investigación PALENQUE

En la vida académica,  también en la profesional y personal se debe entender en primera instancia, que ellas  son y existen en la medida que *todos los aportes* de quienes intervienen en su desarrollo, evolución, cambio y transformación *son no sólo necesarios,  sino indispensables* para su permanencia, sostenibilidad y perspectivas.

No hay un solo aspecto de ese proceso de la vida que desestime aporte por pequeño que se considere. Pues todos ellos son indispensables en el lapso de su existencia y por lo tanto así deben ser reconocidos en su ser, en su incidencia, en sus perspectivas, en su trascendencia.

De ahí que se puede inferir que la vida no debe ser para que unos eliminen al otro en una estéril competencia, sino para que ella se desenvuelva, se transforme con la coadyuvancia  y reconocimiento de todas las aportaciones que se expresan de una u otra manera, en una cálida y fructífera emulación.

Aunque en algunos diccionarios simples, la acepción emulación se confunde con competencia, es indispensable aseverar y explicar que ambos conceptos, si bien tienen relación, no son lo mismo.

Emular es reconocer que el aporte del contrario es vital también, pues para poder existir se debe contar con él y con el nuestro. Emular es saber apropiarse de las conquistas de la sociedad. Emular es un valor que impulsa a fortalecer el trabajo en conjunto, en la acción comunitaria,  y entender, por ejemplo, que la producción de la riqueza material e intelectual es siempre social, es colectiva. Donde todos los aportes constituyen  parte del demiurgo de ella.

La vida no es para eliminar al otro, sino para entre todos progresar. Si progresa la sociedad avanza el individuo. Significa verbigracia, que si hay avance económico de la sociedad y por ser la riqueza creada socialmente, ella debe ser igualmente apropiada así: de manera colectiva, de forma social como es su esencia. Esta es la fundamentación de la verdadera democracia. Este año del Bicentenario en la búsqueda de una verdadera independencia es lo que se requiere implementar en el sueño de Simón Bolívar.

Actuar en contrario es fortalecer la contradicción que existe entre la creación social de la riqueza y la injusta y cruenta  apropiación privada de ella. Eso no es democracia. Ya lo hemos vivido 200 años. Debemos ahora transitar de la resistencia a la alternativa. Del reino de la necesidad al reino de la libertad. Es el reto de quienes estamos por la definitiva independencia.

Elevar la democracia a niveles de paz con justicia social, significa también construir en la comunidad universitaria en todos sus programas, la concepción de democracia real donde impere no la destrucción del otro sino la mutua colaboración para progresar juntos. Donde el intercambio equivalente sea reconocido como fundamento de la creación colectiva del saber y del actuar.

Todo progreso aunque se crea  únicamente individual, está impregnado por toda la cooperación de la civilización y de la cultura.

Esta contradicción resuelta podría coadyuvar a la paz y la convivencia de los pueblos en un tránsito paulatino que conduzca a dejar de competir para llegar a emular, es decir, colaborarnos entre todos de manera consciente, para que el aporte de unos sirva a quienes también han participado de otra manera para que todos puedan existir y ser a la vez.

La concepción competencia siempre ha sido expuesta de manera consciente por las clases dominantes y explotadoras en la educación fundamentada en la propiedad privada, en la explotación del trabajo humano y en el exterminio del opositor.

No podríamos nosotros en una educación alternativa universitaria y democrática, de Cogobierno Universitario auténticamente popular prevalecerla sobre la emulación creativa y solidaria de los pueblos.

Pues yo no puedo progresar hundiendo al otro, que no es mi contrincante, sino mi camarada, mi compañero o compañera, mi profesor, mi alumna que camina junto a mí en esta vida llena de contradicciones, comedias y tragedias, quienes de manera fraterna debemos juntos progresar, para fortalecer el principio, que la transformación es, por una parte, el desarrollo de las contradicciones, pero por otra parte, en esa misma moneda, por su otra cara, es saber resolverlas acertada y civilizadamente. Y eso es lo que debemos impulsar y fortalecer en nuestro PEI Universitario.

En el ámbito de la educación universitaria donde educamos y aprendemos conjuntamente para transformar la naturaleza, a la sociedad, al pensamiento y al individuo, lo prioritario es el florecimiento reunido de todo el acervo cultural creado por la humanidad, soporte fundamental de la creación colectiva,  base del crecimiento y desarrollo, del paso de lo cualitativo a lo cuantitativo, pero también de lo cuantitativo a lo cualitativo, dos partes del mismo proceso de la transformación, en una Patria donde aspiramos a un Estado de Nuevo Tipo donde haya Paz con Justicia Social, que reconstruya y reconcilie al País.

¿Si así es la existencia de la vida material de la sociedad, del pensamiento y de la misma naturaleza, para qué nos inventamos contradicciones artificiales de querer siempre creer que eliminando al otro se progresa a sí mismo?

Cuando la vida real es que existimos y somos, debido a que entre todas y todos aportamos de una u otra manera, siempre emulando inconscientemente.

Pero de lo que se trata ahora es hacerla consciente, del impulso entre la comunidad universitaria de la prevalencia de la emulación *y no de la improductiva y egoísta competencia*, que para el progreso de unos se requiera la destrucción, el vencimiento, la derrota, el destierro, la estigmatización, la desaparición forzada, la ejecución extrajudicial y la muerte del otro.

El carácter de la democracia y de lo popular en el ámbito universitario se determina por los niveles de emulación que se practique.

Y el carácter de la antidemocracia, del autoritarismo, del fascismo, de la muerte y  del exterminio del otro se determina por el grado de competencia que se imponga.

Estamos es para caminar juntos, construir juntos, avanzar entre y para todos. Interpretar y explicar la realidad en la vida universitaria para trascender de ella transformando la sociedad, la naturaleza, el pensamiento y al individuo a través de la ciencia, la investigación, la paz y la convivencia, eso somos la Universidad: educar con responsabilidad social en la senda del avance material y económico pero con progreso social y cultural para la sociedad y el ser humano.

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